La importancia del autoliderazgo

Cuando pensamos en liderazgo tendemos a imaginarnos un jefe que nos lleva, con más o menos éxito, a conseguir los retos de la organización. Pero el verdadero liderazgo comienza por uno mismo, por el autoliderazgo, independientemente de si tienes o no gente a tu cargo, liderar significa adquirir responsabilidad por alcanzar las metas marcadas, en cualquier ámbito de tu vida, ya sea el personal o el profesional.

El liderazgo implica una capacidad de elegir coherente y correctamente el camino a seguir para llegar a nuestro destino, es decir, es saber tomar las decisiones adecuadas en cada momento y el hacernos cargo de nuestros propósitos, con fuerza e intención para lograr el triunfo de los proyectos asignados de una manera fluida.

Características del liderazgo consciente

Una característica esencial para liderar es la confianza, el creer en lo que uno hace para actuar con seguridad y determinación y transmitir esas sensaciones a los demás miembros del equipo. De esta forma se genera un clima de credibilidad y motivación que promueve la mejora en el desempeño de nuestras tareas, así como una gestión de personas inspiradas y alineadas con los valores de la compañía.

El liderazgo de una empresa abarca desde la dirección de la propia empresa hasta una pequeña campaña o proyecto, pasando por sectores concretos o áreas de responsabilidad. Lo importante es actuar siempre desde el respeto, con afán de cooperación y colaboración y con una personalidad preferiblemente atractiva y carismática que motive a los empleados creando en ellos ese orgullo de pertenencia tan positivo para ganar compromiso y productividad.

Igualmente es necesario actuar con consideración y sensibilidad para optimizar las relaciones con los equipos, así como saber mantener la calma en momentos de estrés, es decir, controlar las emociones y mostrarse estable y sereno.

Inteligencia emocional y estado de flujo

Daniel Goleman, en su libro “La práctica de la Inteligencia Emocional”, hablaba del estado de flujo, un estado emocional que aumenta la efectividad, la productividad, la creatividad y la felicidad de las personas gracias a un muy elevado nivel de concentración que genera ideas y trabajo de manera natural y continua, a pleno rendimiento en cada acción, logrando un resultado excelente.

Trucos para ser un buen líder

Para generar ese estado de flujo, el autor mencionaba seis trucos:

  1. Convertir el trabajo en un desafío, es decir, marcar objetivos que nos hagan sentir realizados con lo que hacemos.
  2. Hacer de tu equipo una piña. Si estamos unidos, la lealtad producirá un sentimiento de grupo que contribuirá a actuar con mayor motivación.
  3. Reunir talentos diversos para una mejor adaptación al cambio y asunción de diferentes tareas.
  4. Promover relaciones de ayuda que fomenten un clima de confianza y colaboración.
  5. Generar entusiasmo para promover el dinamismo y la interacción.
  6. Inyectar diversión con algún tipo de meta valiosa y gratificante.

Conclusión

En definitiva, ser un buen líder supone tomar conciencia de los retos que queremos conseguir y actuar en consecuencia, siempre pensando en la organización y, sobre todo, en los miembros que la componen, desde la integridad, la empatía, la justicia, la actitud de escucha, el compromiso, la entrega y la convicción de superar cualquier obstáculo para fluir hacia la excelencia.